En las aulas universitarias españolas se fomenta primordialmente el conocimiento y el desarrollo de competencias muy específi cas, como el razonamiento abstracto, la resolución de problemas o las habilidades experimentales. Pero esto, en una situación en la que la universidad debe atender a las verdaderas necesidades sociales de un mundo globalizado, no es suficiente. Los físicos, como el resto de los titulados universitarios, necesitan más. Es necesario formar a los universitarios en la adquisición de competencias transversales, como las habilidades comunicativas, la planifi cación, la iniciativa, el trabajo en equipo o el conocimiento de idiomas. Será necesario incorporar en su formación la experiencia y el aprendizaje derivado de estancias internacionales, así como adquirir un manejo avanzado de las tecnologías que preparen a los recién titulados para el mundo global. No olvidemos que los físicos españoles competirán en todos los sectores con el resto de los físicos del mundo, algunos de los cuales reciben ya una preparación más integral.
En este sentido, es importante recalcar que el nuevo contexto educativo en el que se desarrollarán los estudios universitarios en los próximos años claramente se hace eco de estas necesidades. El denominado proceso de Convergencia Europea, o de creación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) supone, por tanto, una excelente oportunidad de reorientar la formación de los Licenciados en Física. El EEES conllevará la redefinición de los planes de estudios, una buena ocasión para establecer planes formativos centrados en las necesidades de los estudiantes, no de las universidades; centrados en el aprendizaje, y no exclusivamente en la enseñanza, en los que haya un adecuado equilibrio entre la adquisición de conocimientos y el desarrollo de competencias. Será el momento de asumir que temarios más densos no implican titulados más preparados. Los titulados más preparados son los capaces de desenvolverse adecuadamente en el ejercicio de su profesión y de seguir formándose toda la vida. También será necesario ajustar los contenidos a la duración teórica de los estudios para que no se produzca el desfase actual con la actual.
Como continuación a los estudios de Grado, de cuatro años de duración, en el que los titulados adquirirán la formación general que les capacite para el ejercicio profesional, el EEES prevé la existencia de estudios oficiales de Máster, de uno o dos años de duración, que permitirán la especialización posterior, profesional o investigadora, y que, en este último caso, constituirá el puente con el siguiente nivel educativo: el Doctorado.
Sin embargo, la reestructuración formal de los estudios no será sufi ciente, ni en el área de las Ciencias Físicas ni en ninguna otra, para lograr la mejora que se pretende de la formación universitaria. Ésta deberá venir acompañada de métodos docentes acordes: no se forma en competencias transversales desde una tarima, ni siquiera desde un laboratorio. El profesor deberá incorporar metodologías de enseñanza más activas, en las que el alumno participe de lleno en su aprendizaje: difícilmente se podrán desarrollar habilidades comunicativas si nuestros estudiantes no tienen la oportunidad de hacer presentaciones en público, no aprenderán a integrar información de manera efectiva si sólo manejan los apuntes del profesor, no aprenderán a trabajar en equipo si no practican y mejoran sucesivamente su desempeño, etc. En esta sociedad del conocimiento, la única opción es que el profesor se recicle como docente y asuma un nuevo papel, el de guía y gestor del conocimiento, no el de poseedor del mismo.
Ciertamente se avecinan tiempos muy prometedores para los titulados universitarios, sobre cuya formación integral las universidades habrán de centrar sus esfuerzos. Consideremos el EEES como la oportunidad que realmente signifi ca y aportemos desde los distintos ámbitos de la sociedad todo lo que podamos para convertir a los titulados en Ciencias Físicas en un elemento fundamental entre los profesionales y ciudadanos que este mundo necesita.