El precio del aire limpio se triplica
06/06/2005   La Vanguardia Digital
El aire limpio es un valor en alza en el mercado. Y no es una metáfora. Así se constata al comprobar el incipiente funcionamiento del mercado de derechos de emisión de CO2 que ha empezado a instaurar la UE para reducir los gases del cambio climático.

A través de este mercado, países e industrias sujetas a la directiva para cumplir el protocolo de Kioto podrán vender los derechos del CO no emitido a otros 2 que sí lo necesiten por haber rebasado el listón asignado. Una vez que los gobiernos europeos ya han asignado a las industrias los topes anuales máximos de CO2 que pueden emitir hasta el 2007, la conclusión es clara: mayoritariamente las industrias agotarán el cupo establecido, por lo que estarán abocadas a adquirir estos derechos a aquellas otras -muchas menos en número- que no los habrán agotado.

 

Así lo señala Flavia Rosembuj, experta en derecho mercantil, que ha publicado El precio del aire (El Fisco), primera monografía española sobre la materia. Rosembuj destaca que el precio de los derechos de emisión europeos se ha triplicado en dos meses, pues hasta hace poco "valían 7 euros la tonelada de CO2, y ahora se paga a 17 euros la tonelada". Una primera razón de esta alza de precios es que las industrias europeas ya han comprobado que "necesitarán más créditos". Pero un segundo factor es el hecho de que el mecanismo de desarrollo limpio del protocolo de Kioto -que prevé la adquisición de reducciones de gases invernadero mediante inversiones en países en vías de desarollo- no está dando suficientes derechos. Con el mecanismo de desarrollo limpio (MDL), las industrias pueden anotarse en sus inventarios tales reducciones si ejecutan proyectos que disminuyan las emisiones en lugares en donde se habrían aumentado de no llevarse a cabo estas inversiones.

 

Pero esta vía está casi bloqueada porque sólo hay cuatro proyectos registrados, y la junta de la ONU encargada de verificarlos tiene 50 pendientes de despachar. Además, para beneficiarse de estos descuentos los proyectos se deberían registrar antes de fin de año. Rosembuj concluye que "los instrumentos económicos sirven para proteger el medio ambiente" y que el protocolo de Kioto "crea un mercado poniendo precio al aire sin CO". "Lo que tiene precio no son las emisiones -como se dice al hablar de los derechos de emisión-, sino la emisión de gases que deja de hacerse", dice. Flavia Rosembuj destaca también que con Kioto las empresas se plantean "cambiar de conducta". Y, sobre las reducciones de gases en el transporte -asunto pendiente-, propone encarecer el precio de la energía "para que refleje todos los costes, incluidas las externalidades negativas que supone el daño al medio ambiente".

 

Autor: Antonio Cerrillo